domingo, 12 de julio de 2009
Te hundo apretando tu pecho en un charco helado de agua, en un río de edificios y vidrios rotos con dientes de abrelatas.Ves acostado de espaldas turbio el cielo,con destellos celestes y libeluas, mi cara que provoca desde sus ojos gotas de limon ardiente, y al caer forman ondas circulares, sismos de tristeza condimentada.Temblas,tus espasmos baten la crema de la ralidad que no ves, y la cortan en agrios pedazos, desprolijos y volando entre ramas de rayos apagados.Se siente el peso de tu humedad pulmonar, como abris tu boca para descargar olas bruscas de verdad( o alguna mentira impura intrusa) aliento blanco, que sube y nubla mi vista, la mezcla me duerme, y caigo en el agua donde vos también reposas, acuchillan la carne.Todo claro,todo rojo.
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