miércoles, 28 de octubre de 2009


Soy un pizarrón golpeado, rayado por las mismas tizas de ruidos escalofriantes que espantan a las mariposas planas y deformes, me tacharon el cuerpo, traspasaron mi alma. Siempre sonreia hacia la pared de ladrillos cuando ellas solo eran polvo cósmico.
Vienen flotando con plumas gigantes las manos grandes y buenas de un dibujante colorido. El dios del borrador de penas.
Un sendero resvaladizo y húmedo va surcando como en un campo de trigo mi cuerpo verde, y no son los caños que uso de sombrero, él no es bueno trazando lágrimas, más bien se destaca en sonrisas,planetas, y corazones.